Por tenerte entre mis brazos,
mi amor,
la eternidad reposa en un instante,
las horas se diluyen en el aroma de tu piel
y las sombras de la noche
se convierten en luces que titilan
con cada latido de tu corazón.
Pídeme lo que quieras,
lo que mi ser no puede contener,
un secreto,
un trozo del cielo que se despliega
en la calma de un abrazo.
Te ofrezco mis días,
mis sueños desbordantes,
las estrellas que he guardado en mi pecho.
Tú,
el suspiro que he esperado
toda la vida,
el faro de mis anhelos,
te entrego mi esencia
en cada palabra callada,
en cada beso que danza en el aire,
como un rayo de sol que se abre paso
entre las nubes.
No hay mayor deseo
que tenerte aquí,
la certeza de tu mirada
y la promesa de un mañana
donde las sombras no existan,
donde el tiempo se detenga
y solo se escuche
el murmullo de nuestras almas
uniéndose en un abrazo eterno.
Así que,
pídeme lo que quieras,
y si no puedo,
te prometo que al menos
te daré mi silencio,
mi refugio,
y el ardor de un amor
que no conoce límites.
SienaR ©