Hay una parte del amor
que no sabe hablar.
Solo duele,
solo espera,
solo tiembla
cuando el orgullo levanta muros.
Hoy miré mis manos
y vi que también estaban manchadas
de silencios
y de palabras que no supe decir.
Entonces entendí
que amar
no es tener razón.
Amar
es volver.
Volver incluso cuando el alma
quiere esconderse.
Te perdoné
como quien abre una ventana
en una casa cerrada por años.
Y en ese mismo aire
susurré mi propio perdón.
Porque el amor verdadero
no es un lugar sin heridas.
Es el lugar
donde dos heridas
deciden
no soltarse.
— **Ari