Del rincón más oscuro de la mente,
donde anida la flor de mi ambición,
andan torpes ideas tristemente:
Hijas son de mi lóbrega ficción.
Ellas vagan sin rumbo y a su suerte
como vaga la luna hacia el cenit:
Alumbrando la tierra hasta que al fin
madrugada fatal le de la muerte.
Ellas quieren vestirse de palabras
y volar a la azul inmensidad
sobre trazos de tinta que el mañana
borrará de la regia eternidad.
Mas la forma que anhelan me es ajena,
y con telas y harapos las vestí
para que habiten muy lejos de mí.