GARGANTA DE NADIE
El pueblo mastica polvo y lo llama pan,
con la garganta llena de nombres rotos,
de hijos que aprenden a gritar en fotos,
mientras la historia se repite en su afán.
Nadie se escucha aunque todos están,
costa partida, sierra en desconsuelo,
selva que sangra verde contra el suelo,
y un mismo grito que no encuentra plan.
Se venden sueños al precio del hambre,
manos que firman traiciones sin nombre,
y el justo cae bajo el peso del hombre,
que cambia patria por oro y por alambre.
Hay bocas llenas de patria en discurso,
pero en los hechos devoran su entraña,
como si el Perú fuera tierra que engaña,
y no la madre que carga su curso.
Y aún así late, terco, el mismo intento,
como semilla enterrada en la herida,
que sueña unirse y volverse una vida,
alzando al fin un verdadero aliento.
© Corazón Bardo.