JUSTO ALDÚ

DOMINGO DE RAMOS

Hosanna tiembla en la altura,

verde clamor de la palma,

y la ciudad abre el alma

como una herida que es pura.

Entra paz sin armadura,

montada en brisa y destino;

y el polvo se vuelve fino

bajo un Rey de mansedumbre,

que alumbra con su costumbre

la sombra de su camino.

 

La multitud se desborda,

canta coronas de viento,

pero en su mismo contento

la fe vacila y se engorda.

Hoy la alabanza se borda,

mañana será caída;

y entre la rama ofrecida

ya tiembla un clavo futuro,

pues late en júbilo oscuro

esta cruz no comprendida.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026