María Jesús Madrigal Redondo

La lámpara mística

En los rincones invisibles del horizonte dorado,

bajo el manto sedoso de la aureola solar,

cubriendo las estrellas con el conocimiento,

entra el vapor radiante por la ventana,

iluminando la habitación oscura del alma. 

 

El blanco teje las palomas en el firmamento, 

envolviendo con la gracia del cielo destellante,

el elegante silencio que danza entre las azaleas y 

el caminar entre el brillo de los ojos iluminados. 

 

El deseo del corazón florece entre las espinas,

tocando al azar los pétalos azulados,

entre los sentidos del alba,

como una reverencia hacia nuestra propia 

resiliencia.