Despejada la montaña,
ha amainado la tormenta,
el agua al barranco encuentra
y la nieve a la cabaña.
A la nevada acompaña
el ciclón en furia cruenta
que el vendaval acrecienta
barriendo todo con saña.
En perezoso mutismo,
los tímidos copos blancos,
resbalan hasta el abismo
Sobre arboles y barrancos
y toman el protagonismo
en la montaña y su flancos.
29-03-2026
Edel@vateignoto