Qué cerca
estoy
yo de tu alma,
aunque
no se toquen
nuestras manos.
Y aunque las
estire, aún
están muy lejos
de las tuyas,
así
como viven las
estrellas;
pero qué cerca
estoy yo
al pronunciar
tu nombre.
Aunque los labios
estén
a kilómetros,
me siento
aún cercano
mientras
la vida
aún se hace.