Si pudiera pedir un deseo,
quizás no pediría que me ames,
porque el eco de tu nombre resuena
en las paredes de mi soledad,
como luces lejanas,
me iluminan y me hieren a la vez.
Pediría poder pensarte
sin que me hunda en tanta tristeza,
poder navegar en el océano de tus recuerdos
sin que las olas de la nostalgia
me ahoguen en su vaivén interminable.
Quiero recuperar la calma que perdí,
la serenidad que anhelaba
antes de que tus ojos me atraparan,
antes de que tu mirada me convirtiera
en un suspiro de lo que era.
O quizás podría pedir,
en otra vida, encontrarte
antes, en el mismo sitio,
donde nuestras almas se abrazaron
como las raíces de dos árboles
que crecieron entrelazados,
en un rincón del destino
que aún no hemos escrito.
Eso, solo pido:
poder amarte sin distancia,
sin tiempo que nos separe,
que nuestros corazones,
rompan las barreras del ahora,
y vuelvan a vibrar al unísono,
perdiéndose en el eco de un deseo cumplido,
tejiendo al fin el cielo
en el que siempre soñamos.
SienaR ©