Eres una espina que no quiero arrancar,
no me da miedo a que pueda sangrar.
Es que un día va a parar y te irás,
solo en este desierto me dejarás.
Fui otro principito sin su rosa,
esperaba esa mordida silenciosa,
que junto a ti otra vez me llevara,
que la lluvia a mí ya no llegara.
Ya me emborracho con nuestras memorias,
bebiendo los fragmentos de nuestras historias,
que no pudimos vivir, solo imaginar.
Ahora son los versos que no puedo sacar.