Navego entre penumbras de aguas profundas,
En el anverso índigo, perdido de los mares.
Olas andantes, ardientes me devoran.
Me vuelvo piedra que titila
en un ocaso que tiembla inmóvil.
Veo esa mi ruina que estoica
En un instante se hace nada.
Veo mis días que en voraz fuga
entretejidos ya se han ido.
Veo la vez primera de mi muerte.
(Veo esos rostros que no veré nunca)
(Patricia)