Sigo creyendo que el pensamiento es algo enigmático,
O quizás mi peor enemigo con un don innato.
Sigo dudando que de algo sirva rezar,
Y también sigo dudando de no creer en el más allá.
Sigo mis días tan igual,
Como también sigo creyendo
Que de algo sirva anotar.
Que mi esperanza es tan vacía,
Y mi fe peor todavía,
Y el amor es una incógnita
Para tan corta vida.
Que mis deseos son tan sencillos,
Como despertar al siguiente día,
Y creer que es una congoja
Haber visto al ser con soberbia y vanidad pútrida.
Que lo cotidiano me atormenta,
Y más el no escribir poesía,
Porque a pesar de todo lo malo,
El arte es luz en una oscuridad de umbría.
Que ojalá mi vida siga,
Como barco a la deriva,
Para poder seguir observando
La naturaleza a la lejanía.
Que así como odio la hipocresía,
También odio una sociedad podrida,
Como odio la sociedad en ruina,
Odio no vivir con melodía.
Que aún sigo mirando al mundo
Como un presunto suicida,
Y a veces miro al mundo
Con odio y repudia.
Mas aun,
Mientras exista la poesía,
Seguiré mirando al mundo
Como Dulcinea con insania.
Agradezco a la tinta,
Y aun más a una presunta musa escrita,
Por darme tal valor
De redactar aun con apatía.
Que ojalá pueda seguir disfrutando
De tan armoniosa sonata viva,
Pero si ocurre lo funesto,
La disfrutaré en el Averno con melancolía