Sin ruido.
Como una estación otoñal,
te jubilaron.
Una hoja
que nadie recoge.
El sistema te dejó en el borde.
No molestas.
Hay una silla gastada.
Todo parece
un largo pasillo.
A veces,
un agradecimiento.
¿Por qué apartamos
la vida viva?
Como si la memoria
fuera un residuo.
El presente tiene miedo.
No lo dice.
Aparta
todo lo que recuerda
como un árbol viejo.
para ensanchar la avenida.
Pero yo te miro.
Y no veo
lo que ellos nombran.
Veo una energía detenida,
una luz que no se apaga,
un archivo sin catálogo
donde aún respiran
las pestes,
los oficios,
los errores
que sostuvieron el mundo
sin dejar registro
No es una generación
lo que olvidamos.
Es algo más.
La vida que aprendió
a no mentirse.
Y ahora el mundo se sostiene
en un lenguaje
que nadie vivió.
Una lámpara apagada
que todavía
guarda
calor.