El punto puede parecer insignificante
pero marca un antes y un después,
un inicio o un final.
El punto puede detener y cambiar
el aspecto o el contexto de la situación.
El punto más alto en el cielo oscuro y estrellado es la luna.
Luna bella que resplandece en el mes de junio,
luna con su único brillo y belleza y fulgor.
Con mucha fuerza, la naturaleza es uno de los puntos más importantes de la creación.
A un texto bíblico relatan la importancia y el valor de conservar la naturaleza,
de admirar la hermosura de un creador,
de admirar la bella creación de un pintor.
Cuando cae el sol o la hora mágica, como se le es llamada,
designas un punto en específico que es el inicio y el fin de un día
y el inicio de una noche.
Noche que marca con un rayo naranja entre que el sol va declinando
para dar inicio a una bella noche.
Bella noche donde la luna ilumina en su esplendor en ese mes de junio,
donde ilumina a un la vereda más oscura.
Ese solsticio de verano, ese momento especial
donde el día es más largo, donde hay celebraciones y donde hay renovación.
Donde nace o muere un amor, el punto puede parecer insignificante
pero es el inicio o el fin de algo importante,
como puede ser de un texto, como puede ser de una oración,
una pequeña estrofa o una rima de conmoción.
Como puede marcar y designar el punto en que declina el sol
y donde la luna se ubica en el punto más alto de la constelación
para dar un bello resplandor a esa bella naturaleza que un Dios creó.
Para que en medio de todo esto, el punto en mi vida sea una emoción,
una emoción donde llego, miro, te veo, sonrío y digo:
¿Qué será de mí si algún día no te miro?
Eres ese punto que da inicio y fin a un motivo de alegría,
de conmoción y de mucho interés y anhelo por volver a ver ese punto en mi vida.
Hoy eres tú.