Tal vez el amor se nos acabó por diferentes razones.
Quizás en otra vida podríamos funcionar.
¿Y si el amor no es esa fuente inagotable
que los libros me vendieron?
Si de algo estoy segura.
Es que en los besos que no me diste
estaba la cura de este desamor.
Ay, amor mío.
¿Ahora qué harás con todo lo que
no me quisiste dar por miedo
a que te vieras como un dominado?
¿Los abrazos que no me diste
bastarán para darte calor?
¿Las conversaciones que no quisiste
tener llenarán tus silencios?
Cuando tu cama esté fría sin mí,
¿pensarás en cuando dormía a tu lado
y decías que preferirías dormir solo?
Cuando no haya quién te escuche,
¿pensarás en la veces que me dejaste
con la palabra en la boca porque
en tu celular había algo mejor?
Cuando no haya quién te abracé.
¿Pensaras en todas las veces que
te suplique por un abrazo?
Cuando tus labios estén secos.
¿Pensarás en cuando me decías que
dejará de besarte porque te empalagaba?
Cuando te muevas y me busques,
pero yo no esté.
¿Por fin admitirá el pedazo de culpa que te corresponde?