-Hacía siglos que Jimmy se había despeñado
con su Lambretta-.
Boom, éxtasis, romper el cielo como una piñata.
Caramelos podridos y luces humeantes
por el suelo. Crisis y versos al dente.
Entre paréntesis: sus pies descalzos sobre la silla del bar.
Levanta su falda distraídamente
y sin ningún pudor ante mí.
Luego, me precipité a cámara lenta, sin ella,
sin ellas. Yo solo.
Solo yo y el puto acantilado de siempre.
Esta lluvia-gravedad aplasta hoy todo el aire
de la Avenida de Brasil...
Sus muslos, nuestros veranos, su voz
y su risa tatuados en la memoria.
La incorruptible gama de mis supergrises
y este malherido cenicero de estrellas.
Y cómo no, mis desfragmentaciones lunares,
y los paréntesis rebosantes
y la llave de volar
(y a mí entero)
La ciudad reluce extraña y reveladora.
-Apuro la cerveza-
Dime, Carmen:
¿... Dónde coño aparqué esta noche mi nave espacial?
_________