Pensé que eras distinta… me equivoqué,
me hablaste de “para siempre”… y no lo fue.
Tus palabras eran puro papel,
se rompieron fácil… como tú también.
Yo te creí sin pensar dos veces,
mientras tú cambiabas tantas veces.
Fui verdad en todo lo que te di,
y tú una mentira frente a mí.
Me dejaste dudas en el corazón,
promesas rotas y decepción.
Ahora entiendo lo que no vi:
no eras para mí… yo sí para ti.