Cuando nacieron aquellos versos
en las madrugadas de coral sangriento
cuando el sol enrojecía el cielo.¬-Tú dijiste
¡Cómo olvidar tantos bellos momentos!
De tardes enrojecidas, de noches almibaradas
de nuestro amor entre las sábanas,
de esa hoguera que nos consumía sin consumirnos
y de la tibieza de mis manos recorriendo tu piel,
erizándola, abrasándola y volviéndola
volcán, erupción, fuego, carbón encendido y …
esa calma que sucedía a la pasión.
¡Cómo olvidar tantas cosas bellas!
Esas tardes de boleros en la computadora
cantándonos nuestro amor, con un mismo canto
y con un mismo poema, teníamos ilusión.
¡Cómo no acordarme de tantas cosas bellas!
Tomados de la mano en ese nuestro parque,
ese que inspiró nuestros primeros versos ,
que fue cómplice de nuestros secretos.
Alma Erótica
José Luis Agurto Zepeda
Managua, Nicaragua
27//03/26