Y los sentimientos se quedan atascados.
Mi corazón grita,
suplica que pare,
que no puede más en esta nave.
La angustia pasajera,
entre las ramas del valle se ha atascado.
Para deshacerme de ella,
el fuego se ha iluminado.
¿Para qué vienes ahora, sombra?
Ahora que mi espíritu te rechaza.
Sigue en tu destiempo
mientras yo lo sigo tejiendo.