Mil árboles florecen con el viento del este,
y las estrellas caen como lluvia de fuego.
Grandes carruajes de lujo dejan su aroma al pasar.
Melodías de flautas fénix vibran en todo el aire,
mientras la luna brilla sin cesar.
Con la calidez de la noche toda criatura danza sin cesar.
Así te he buscado una y otra vez entre la inmensa multitud.
Al volver la cabeza de repente,
lo miro de improviso en un rincón apartado,
donde apenas llega un rayo de luz.