Somos polvo enamorado,
emanado de azul Cielo,
desvelando sutil velo
de un espejismo heredado;
somos suspiro enclaustrado
un cristal de fatuo anhelo,
un ilusorio consuelo:
luz que nos ha engañado;
porque la manta, el pincel,
es un cuadro inestable
sólo sombras proyectadas;
somos engañosa piel
de una verdad inefable:
ceniza de hojas doradas...