Que de mí quede reflejado
todo aquello que el mundo oculta
a ojos indiferentes
y mentes apagadas.
Que mis universos de tinta
sean explorados por astronautas
lectores de lunas llenas
y de ojos color café,
capaces de inspirar más
que un amanecer perfecto.
Que cada letra sea un regocijo,
una chispa que despierte recuerdos,
o paz en las almas inquietas
que sienten lo que el mundo esconde
y que yo he descubierto
en cada amanecer,
en cada risa,
en miradas que coquetean
con lo más bello de ser.
Y que todo,
absolutamente todo,
sea un poema
con el significado inmortal
de vivir eternamente.