FRANCISCO CARRILLO

NAZARENO.

Ya noto el golpe de varas

sobre las losas gastadas

ya se oyen de las tablas

el crujido que se acerca,

ya se huelen de las velas

esa cera agonizada

y entre rosas y azucenas,

veo la cruz que se alza.

 

He esperado tu llegada

en la acera, de rodillas

y al llegar alzo mi vista

con las lágrimas gastadas,

entre llantos que el silencio

en la calle se escuchaban

por balcones, que miraban

reflejando el sufrimiento.

 

Ya noto el golpe de varas

que se rompen en el suelo,

aguantando todo el peso

de la cruz con esa talla,

no es tu sangre derramada

ni tu imagen, nazareno

ni los romanos son ciertos,

ni los clavos que se clavan.

 

Pero eres tú, a quien veo

por maderas adornadas

y entre golpes de las cajas

me imagino que eres cierto,

de rodillas te he esperado

y mi fe no es de madera

pero aquí estoy, en la acera

mientras pasas traspasado.

 

Eres tú, mi nazareno

mi cristo crucificado

mi Dios, mi rey de los cielos

quien murió por los pecados

de los hombres, ahora veo

que no te llevan en peso

eres tú, entre maderos

quien eleva a los de abajo.

 

Ya noto alejarse las varas

ya el ruido, se oye menos

los balcones se durmieron

hasta la cera quemada,

ya se ve la cruz lejana

y en la acera, de rodillas

sigo diciéndole al cielo

eres tú, el nazareno.