Seguimos con la vida,
con el dolor y las penas,
asumiendo lo imposible
y pensando en el futuro.
Aunque te desangres,
pocos tendrán compasión.
Escucharás un sonido seco
que traspasará
la barrera del sonido,
collar de azabache que ahoga
y que cortará tu cuello,
pero tienes la voluntad que manda
y el espíritu que ordena.
Eres tu dueño.