EN LA CALLE ANCHA
Podían ver el cine por la televisión
en un piso amplio, aunque no moderno,
que daba a la Calle Ancha,
pero también disponían de otro cuarto
más grande, la salita de recibir, con una mejor estufa,
y con personas mayores que recibían
a amigos y familiares, también a parientes
lejanos algunas veces pero con los que mantenían
una relación de proximidad, hasta podría decirse
que cariñosa. Eran personas sobre todo amables,
de conversación fluida y entretenida, puestos al día
en los temas más actuales, sobre los que, además, opinaban.
Hombres y mujeres de avanzada edad
y de hermosas manos blancas, sin arrugas
que, en su sólido piso del centro, se mantenían
estables pese al correr de las horas y de los días,
con firmeza asentados sobre la duna móvil
de los momentos que se suceden sin pausa.
Gaspar Jover Polo