No hay calma ni perdón,
No habrá paz ni piedad,
Al inclemente señor
Que mantiene preso al pueblo
Negándole su salvación ,
Ni educación, ni inversión,
Salidas posibles
A su implacable situación;
Ese monstruo tirano
No entiende otra razón
Mas que el inmesirecorde
Ataque en oposición
A su cruento plan
De tenernos por las astas
Con la cabeza bajo el agua!
¡NO! ¡ME NIEGO YO!
Este tierno cristiano
Manso del Señor,
Piadoso y misericorde
Como Él me enseñó,
Siervo y humilde,
Dadivoso en mi compartir
Y pacífico y amoroso
Con enemigos de mí;
Aún así, que así es mi sentir,
Todo eso se aparta
Y un ansia innata
De venganza despiadada
Nace en mis entrañas
Ante ese déspota sin alma
Que a tiernas almas
Busca ahogar de sus astas!
Aquí, un titán del Olimpo
Se levanta y lo masacra,
De ese mezquino político
No quedará nada.-