JUSTO ALDÚ

A LA DOLOROSA

Madre, dolor contenido,

luna herida en el calvario,

tu silencio es un rosario

de dolor no redimido.

En tu pecho florecido

de espinas y de memoria,

arde lenta la victoria

de amar hasta el sacrificio,

y en tu lágrima hay un juicio

que atraviesa nuestra historia.

 

Bajo tu manto suspira

la noche de los que esperan,

hay almas que en ti se aferran

como a una llama que gira.

Tu pena no se retira:

se vuelve cántico oscuro,

un abismo dulce y puro

donde el llanto es luz secreta,

y cada herida es la grieta

donde respira el futuro.

 

JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026