Amigos, sois de los versos,
de lecturas y poemas,
letras que brotan humildes
como gemas entre estrofas.
Son sentimientos benditos,
en pasajes tan discretos,
que custodian los secretos
de sus cantos más perfectos.
¿Será del rey la grandeza
o del príncipe en su estela?
¿O de aquel que siempre vela
con nobleza y con destreza?
No vienen de señorías,
ni del sabio cortesano:
es labor del artesano
que pule las profecías.
Con el fuego de su mano
pule el alma y las estrellas,
hasta que su brillo temprano
nos inunde de luz eterna.