Gustavo Martinez Deschamps

Adiós amor

Cuál árbol,

Que sin temor,

Ni cuestionar,

Y pretendiendo sombra dar,

Se que te ame.

 

 

Así el amor,

Como un precioso malabar,

De sables que no dejarán de arder,

Aún de frente, al hecho de templar,

En el alma, tras su fina desnudes.

 

 

Y ahora que,

Un cielo crepuscular,

De su sol enfurecido,

Ya nos obligó a beber,

Cuales Icaros vencidos...

No dispongas sollozar,

Tras saber como te amé.

 

 

Puesto que, así es el amor,

Una sinica deidad,

Asomada por la grieta qué hay,

En el absurdo resplandor,

Barroco y crepuscular,

Que, de tan solemne embriagador,

Forja cruel, un sublimico sitial.