Mi piel te sigue extrañando, amada mía;
extraña tus suaves manos,
extraña tus dulces besos,
extraña tus cálidos abrazos.
Amada mía, es inexplicable
el agudo dolor que siente mi alma
al no poder tocarte,
al no poder mirarte.
Fuiste mi amor inolvidable,
mi idilio favorito,
aquel del que no me arrepiento
haber dicho adiós.