Elias Castellano

PARA NO TENER EN CUENTA

 

 

La noche va cuesta arriba

y las estrellas bajando,

con ramos de siempre vivas

van entonando el rosario.

 

La luna sale de casa

vestida, toda de blanco.

San Antonio con su capa

les da cobijo a los pájaros.

Y la brisa se desnuda

para no ocupar espacio

en esta fiesta nocturna

de misterio trasnochado.

 

¿Quién será aquel que contempla

desde el torreón más alto?

¿Será el guardián de las almas

o el que pule los peldaños?

Será el ladrón siempre en vela...

Ese que siempre he buscado.

El que la mente me deja

vacía y en desamparo.

 

Y desde un cielo adyacente,

por un camino empedrado,

San Pedro conduce un coche

con los faros apagados.

 

¡Que venga la benemérita

para ver lo que ha fumado!