Chimuelo De Corazones
Aún te recuerdo chimuelo, con ojos dorados entre azul y negro profundo,
tu cuerpo como la noche, patas ligeras y gracia en el andar.
Bello chimuelo, saltaste a mi regazo y me compraste como en un mercado mundo,
así fuiste tú gato: jugando con el abrigo que tanto nos hacía reír.
Te poníamos el abrigo y te desmayaba en el suelo frío,
te sacábamos el abrigo y te volvías a pararte contento.
Te poníamos el abrigo otra vez y te hacías el dormido,
te sacábamos el abrigo y te movías con mucho empeño.
Así jugabas con nosotros, buscando que se te quitara el abrigo,
nos sacabas sonrisas, una ilusión pura y clara.
Chimuelo chimberwencha, quieto, amoroso y gruñoso
te refregabas en cualquiera, buscando afecto y travesura en cada silla.
Fiel chimuelo, aún te llevamos en el alma como en ese rincón de luz,
pero uno te extraña más: tu amo._
Te busca en rincones de la casa, como si dejaras un perfume que marca tu territorio,
así eras de dulce, siempre a su lado.
Si no lo tenías cerca, ibas a buscar otro, pero si él estaba,
allí corrías a tu lugar: cama, sillón o ventana,
mirando con paciencia la gente pasar.
Así eras de travieso que conquistaste corazones de todos,
hasta la tita te busca aún en su sala.
Te extraña el olor y la compañía en la jaula,
saltando adentro con la coballa dulce,
que saltaba alegre al verte llegar.
Sigues en la mente de cada uno,
Chimuelo siempre vivirás en nuestros corazones.
Autor: Antonio Pais