Letra del Alma

SOLOS TU Y YO

Aquel especial día se reencontraron, el mar y sus olas fueron fieles testigos, mientras la arena y la luna se anunciaban como el refugio perfecto entre la tenue luz donde sostuvieron dicha conversación. Sin buscarlo asistieron a la sincronía que invita la vida, recorriendo desde lo sagrado hasta lo terrenal. Hablaron de lo humano y de lo divino, también se compartieron lo dulce y lo amargo, entrelazando sus historias de luces y sombra con la soltura que solo otorga la confianza verdadera de tanto tiempo de amistad.

El tiempo ayudo en el preludio de la noche, porque entre memorias y confesiones, fueron rescatando detalles de encuentros pasados, en ese instante parecía que aquella época quedo suspendida y con un suspiro compartido a punto de asomar. Sus ojos se empezaron a alinear, físicamente la complicidad los comenzó a acercar. A esa hora la luna ya se dibujaba en la profundidad del mar y el reflejo de las aves en vuelo se acrecentaba ante el silencio del lugar.

El aire parecía llenarse de lo dulce, los recuerdos se recreaban en ese solitario lugar, donde la sensación de sus abrazos era lo único que deseaban disfrutar. —Te amo— le dijo en su oido a ella, mientras sus labios lentamente se acercaban más — y terminó en una frase diciéndole Soñar contigo, simplemente, es mucho más que soñar y sabes, contigo todo parece un tú y yo, desde donde vamos a poder Volar, Flotar y luego Soñar.

El juntar sus labios se fundieron en un abrazo, el más hermoso abrazo que se pudieran dar. Fue tan intenso ese instante que sintieron que ellos podían volar, luego, en el avance de la insinuación siguió una caricia plena y pertinente para detener el vuelo y darse cuenta que ellos se sentían flotar. El abrazo y el beso fue tan cómplice del momento, que a los dos los hizo soñar, permitiendo a sus propios miedos desarmar.

Al final, al entrelazar esos dos cuerpos que se esperaron a pesar del paso del tiempo, comprendieron que volar y flotar era un sinónimo del sueño de su libertad. Envolviéndose en ese sentimiento, ella cerró los ojos sabiendo que, pasara lo que pasara, siempre y por siempre ellos se iban a amar.