El aire, que llenó mi pecho, llena
el ambiente que ahora tu respiras.
Dijiste palabras que eran mentiras.
Mi mente ocuparon y como arena
entre los dedos desliza la duda.
Compartimos todo aunque no lo creas.
Inmersa la entraña, sin que la veas,
en la realidad austera y cruda.
Son las palabras que siembran cultura
agua de lluvia que riega y da vida.
Nivelan el poder de la criatura
en la corta existencia que une y olvida.
El entorno nos une y el aire asegura
que la existencia sea compartida.