No ha pasado media tarde
y ya te extraño.
Me duele tu ausencia
y siento como la ilusión
se disgrega en trozos pequeños,
que con el paso de los días
me sueltan en la eternidad de la noche.
Me duele y no entiendo,
porque cuando estabas
la vida tampoco era maravillosa.
no sabía hacia dónde remaba
y el cauce cambiaba de sentido
sin avisar.
Soy agua y discurro como tal,
pero tu corriente es incierta
y me ahogo en la duda
de pensar
que pronto me volcarás
y me abandonaré detrás de una piedra.
Luego me olvidarás.
Por eso mejor me marcho,
por el respeto que conseguí
después de tanta guerra interna.
Por el amor
que siempre estuvo
aunque no lograra verlo.
Ya no.