¡Cuántas veces fuiste madre!
Fuiste madre…
cuando de tus entrañas fecundas,
desgarraste un pedazo de tu santa vida
para darme el aliento que hoy a la mía inunda.
Fuiste madre…
cuando despertaste mi alma dormida
y me preparaste para transitar
por el mundo y sus rutas.
Fuiste madre…
porque me amaste sin medidas
y me enseñaste el camino
del bien y del mal.
Me pusiste alas para que fuera libre,
y fuiste madre… cuando me enseñaste a volar.
Para que mis sueños siempre se realicen,
de los tuyos arrancaste estrellas
para los míos decorar.
Fuiste madre cuando te abandoné.
Fuiste madre cuando acertaste la realidad.
Y a pesar que me enseñaste, no te escuché,
te pagué con una moneda de tristeza y soledad.
Y sabiendo que me guiabas bien
igual me equivoqué,
y tu papel de madre no supe valorar.
Por el mismo camino que me fui, ayer regresé.
Y tú fuiste madre una vez más,
porque tus brazos nunca cerraste esperándome volver
y con ellos aliviaste mi carga y mi pesar.
Mi partida era equivocada, no lo pude ver.
Madre, perdona mis torpezas, pues he vuelto a tropezar.
Eres mi madre y tu papel lo haces bien,
yo soy tu hijo, función que deja que desear.
Como el hijo pródigo he vuelto, sin nada que ofrecer,
solo un beso, un abrazo y ojalá me puedas perdonar,
pues he descubierto que aún me falta crecer
para llegar a ser como tú, una persona de verdad.
Porque eres mi madre en mí podrás creer.
Y yo trataré de no volverte a defraudar.
Porque para ser madre tienes que ser grande
para los pasos falsos de tus hijos soportar.
Y tú eres infinita por lo que vales,
gracias por ser siempre mi madre de verdad…
Gracias por no recordar los dolores que te traje.
Gracias porque todos los días ...eres mi mamá...
Autor: Elhen Amorado