No haces ruido, pero cambias el aire, como si tu presencia redefiniera el sentido de lo que antes bastaba.
Y no sé si es caos o una forma distinta de calma, pero algo en mí deja de resistirse.
Porque hay cosas que no vienen a pedir permiso, vienen a quedarse, a enseñarte que no todo se controla, que no todo se entiende antes de sentirse.
Y en ese desorden nuevo, extrañamente claro, descubro que abrir la puerta nunca fue necesario.
------------
Rafael Blanco López
Derechos reservados