Nunca conocí el cielo, tampoco el infierno
Pero mis ojos ardieron de amor, al ver un ángel.
Con el perdón de Dios, pero, que envidia tendrá el diablo, al ver que mi amor por usted arde más que su infierno…
Que me perdone Dios, pero mis ojos ardiendo de amor al ver sus labios como me incitaban a un pecado, me di cuenta que en ocasiones el cielo se cubre de llamas…