Janna Desiree

Que fortuna la de Nietzsche

Viviendo en el limbo cíclico de lo que no es

llegó a mi mente el ES MUSS SEIN

con la leve aceptación dolorosa e indefectible

que trae consigo una realidad inminente 

un dolor profundo pero soportable 

de lo que tiene que ser, es y no podría ser de otra manera.

 

Que fortuna la de Nietzsche

que al abrir los ojos ante la realidad ineludible de un dolor ajeno

decidió casi conscientemente 

dejar de existir en esta realidad insufrible

evadirse de inmediato del ES MUSS SEIN

 

Yo, por el contrario, aquí con el dolor a carne viva

ante la irrefrenable verdad de mi ES MUSS SEIN

de haberlo perdido todo, y de lo que nunca será

frente a este dolor tan propio, egoísta y típico

tengo que seguir con los ojos abiertos

en una introspección casi onírica pero consciente 

que se repite una y otra vez sin interrupción

ante el incuestionable ES MUSS SEIN

sin posibilidad de disuasión, escape o indicio de locura

...

 

Que fortuna la de Nietzsche.