En el silencio de la noche,
escucho los ecos de mi corazón
repitiendo tu nombre.
Es un latido constante,
una melodía dulce y obstinada
que me recuerda cuánto te amo.
No importa cuán lejos estés;
tu presencia vive en cada rincón
de mi alma,
y cada eco es promesa
de que el amor que siento
no se apaga,
sólo resuena más fuerte
mientras espero por ti.