Regreso agotado y cabizbajo a mis lugares de ayer,
hoy empolvados esperan que los ordene.
Sentimientos encontrados presiden la escena de abandono,
resultado obvio de querer volar sin precaución.
Con violencia se elevaron las sábanas,
el polvo desprendido opacó la vista,
y los paños inundados de lágrimas, sirvieron para limpiar.
Los cúmulos de mugre terminaron fuera.
Esta casa es habitable, de nuevo. Pero se nota el deterioro.
En el pensamiento la consigna: ¡Es una batalla, no la guerra!
Aunque duele y mucho. Porque vivir es simple, no fácil.
Y seré más fuerte, otra herida cicatriza.
El espejo refleja en la mirada perdida, esperanza.
En la alacena, un escocés espera;
el encargado de apaciguar el ardor de la pérdida.
Hay que remendar lo que queda.
¡Salud!