Aunque a veces me duela,
me sangra el alma al recordar;
faltan sus manos en mi cuerpo,
su forma exacta de amar.
Aunque a veces me duela,
su mirada se negó a volver,
y en la boca de otros besos
solo aprendí a perder.
Aunque a veces me duela,
no lo puedo negar:
la quise más que a mi vida,
más que al miedo de dejar de respirar.
Aunque a veces me duela…
y me duela hasta morir,
ni el olvido ni la muerte
van a lograr destruir
lo que aún vive en mí.