Juan Sebastian Mena

La dulce claridad de tus ojos

En la dulce claridad de tus ojos

amanece mi mundo sin ruido,

como si el sol aprendiera de tu mirada

la forma exacta de tocar mi destino.

Tus ojos, amor,

son dos noches encendidas de estrellas,

donde me pierdo lento,

donde mi alma se queda.

Recuerdo la tibieza de tus manos

cuando el día caía sobre nosotros,

y el tiempo, tímido,

se detenía a mirarnos en silencio.

Y en la noche…

ah, en la noche tu boca

fuego suave,

territorio de todos mis latidos

me enseñó que un beso puede ser infinito.

Nos abrazamos como quien salva su vida,

como quien encuentra al fin su hogar,

y en tu pecho entendí

que amar es quedarse… sin querer escapar.

Eres la luz que no hiere,

la sombra que abriga,

la ternura hecha carne

en cada caricia compartida.

Y si el mundo se apaga algún día,

si el tiempo decide terminar,

que me encuentre en tus ojos

porque ahí, amor,

todo vuelve a empezar.