Sé que me llamas
aunque no lo hagas,
sé que mi ausencia es tu enemiga,
sé que no comulgas con tu día a día.
Sé que tus deberes no conocen la paz,
sé que tropiezas con recuerdos mudos
cuando en tu mente aparezco fugaz.
Sé que la noche oprime tu pecho,
sé que en el lecho
solo amas mi almohada.
Sé que las rosas
son de un rojo pálido,
y el sol emula la luna
en la huella de mi abrazo cálido.
Y en tus horas de soledad,
sé que te robas los poemas de otros
para acallar los míos.