En las manos está el arte, el arte de las manos,
donde en sus dedos delgados
se realizan dibujos encantados.
En las manos está el arte, el arte de las manos,
donde posan en las letras de las máquinas de escribir
los dedos que crean obras literarias,
obras llenas de encanto.
En las manos está el arte, el arte de las manos,
donde los dedos sienten el mármol,
donde se define el serafín,
donde el escultor es exclamado:
sus obras llenan a París.