Yo no sé cómo se llama
la mujer que anoche vino
que encendió pronto la llama
con su añejo y rico vino.
Y al mirarla yo tan cerca
unas copas pronto traje
y al pasar por una cerca
se rompió todo mi traje.
Y tocando yo una lima
apreciaba más su talla
como el escultor que lima
una piedra cuando talla.
De paseo por el río
nos subimos a una vela
y en lo oscuro siempre río
si se apaga alguna vela.
Se me sonrojó la cara
la mujer era muy lista
la visita salió cara
cuando presentó la lista.
La botella de aquel vino
(lo que beba y lo que sobre)
a cobrarlo pronto vino
entregándome aquel sobre.
Y explicándole eso al cura
pronto dijo: ¡mejor calle,
porque usted no tiene cura,
con los vicios de la calle...!
Y tenía el cura un libro
tan pesado como el cobre.
¡Si me corro, yo me libro,
antes que él también me cobre…!