Criticaba un zanate del canario
ese trino melódico que tiene;
sin notar que el graznido que el posee
es croar de imperfecto pajarraco.
Cual maestro que piensa ser dechado
en el arte del verso que conmueve;
del canario negaba lo ferviente
de su trino de amor que es bello canto.
Observando al zanate en su miseria
que destila el veneno de la envidia;
me recuerda al flamante pinta letras
cuyo numen navega en la estulticia;
ya que sufre brutal y gran condena
de portar el cerebro de una hormiga.
Autor: Aníbal Rodríguez.