Provengo de la entrada al paraíso, donde la calle, al inicio, pavimentada, repleta de polvo o a falta de agua. Donde los chonenses prefieren lo vuestro que lo expuesto de algún incrédulo. Con gente honesta, trabajadora. Donde cada tarde se disfruta como la Champions en Barcelona. Con temperatura de más de 35° y las mujeres exportándose como cacao.
Barrios donde las papas queman porque el poblado está forjado a carbón y leña. Donde el provinciano con machete arremete; ni porque beba todo ese vinette se compara con caña brava y fino aguardiente.
Sí, si aprisionan mi colibrí, te ametrallo con toda habla hispana nuclear: lenguas, shoar, secoya, quichua, pana. Cargo mestizos, disparo afros en forma de esmeraldas; palabras pacíficas me bañan y perla te impacta como la pluma de Montalvo escribiendo Catilinarias...
No los culpo, oyentes o predicadores, por mentir; mi laboratorio los tratará como ratones. Sus egos los tratará de peones, así entenderán a iaem y no a falsos dioses. Soy madero por caña de acero, apodado mujeriego, cuando recuerdo las noches en que te alocabas por iaem sincero.
Muero por ideales, no por robar al pueblo. Quiero mi patria, como quiero al mundo entero. Pero con déficit, porque así quieren nuestro sueldo. Me lo recalca mi ADN. No lo creo, escarbo epidermis. Porto queso, requesones, prendía opio, pero sigo criticando religiones.
Compa, en mi pecho se compone, se expone con sabor a tonga, por coloquial jerga en mis canciones. Mi rola en cacerola de pescao, la corvina en tu zanja destilando cítrico asidiao. De la tierra de Raidistas, cuyos pioneros abrieron paso hacia la capital, ombligo del mundo, Territorio Ecuatorial.
Cabecera cantonal, se te atribuye difundir lenguaje corporal, creativo, melódico, corrido. De invención gramatical nacido, así tus hijos vocablo, lingüístico, con dejes propios como el propio Chuno Garrido.