Por si te llegas
a ir antes
de lo esperado,
no hablaré
con nadie
sobre ti;
no escribiré nada.
Pensaré
en un pensamiento
oscuro para
evitar el pensarte.
Haré de cuenta
de que aún
vives,
aunque no estés
aquí,
ni en los minutos
de una llamada,
ni en un mensaje,
ni en mi
registro telefónico.
Haré de cuenta
de que estás de viaje
por alguna
playa viendo
cómo las olas
chocan con las
rocas
y cómo besan
tus pies.
E iré con ellos
cuando llegue
ese día,
y veré irte.