Angie Lopez

El matriarcado

De dónde venimos

La mujer, desde que nace, es distinta.

Carga dolores que no se ven:

los del cuerpo,

los del alma,

los que se callan y aun así se sienten.

Sufrimos al dar vida,

con la sangre que vuelve cada mes,

con las heridas que no dejan marca,

pero pesan.

Y en un mundo hecho para ellos,

nosotras caminamos más,

damos diez pasos más

para llegar al mismo lugar.

Venimos del pueblo,

de manos curtidas y miradas firmes.

Yo vengo de un matriarcado,

donde las abuelas eran berracas,

de palabra fuerte

y corazón que no se doblaba.

Ellas enseñaron sin decirlo todo,

y sus hijos aprendieron,

y nosotros heredamos

esa forma de resistir.

Somos nietas y nietos

donde la voz de la abuela se respeta,

donde su silencio también manda.

Ellas amaban en la cocina,

en el fuego lento,

en lo que alimenta.

Nosotras amamos distinto:

en la ciudad,

en el ruido,

en la lucha diaria.

Pero en el fondo,

somos lo mismo:

mujeres hechas de raíz,

de historia,

de fuerza que no se rompe.